Filosofía

Es un nuevo concepto de repostería personalizada en Madrid. Todos nuestros productos son elaborados de manera artesanal  con los mejores ingredientes.

Es un proyecto montado con toda la ilusión de una  persona emprendedora que disfruta de su profesión, los dulces son un final feliz. Un buen dulce es un homenaje: como un ramo de flores, como una canción oportuna. Es un arte. Una tarta de cumpleaños te hace sentir el centro del universo, un postre casero en un día corriente de trabajo te descansa, un dulce demuestra que te aprecian… por eso se regalan bombones, pasteles. El postre dulce del día de fiesta tiene una función de realce: regala algo inmaterial que está por encima de su valor nutritivo.

La repostería es una tarea que aporta aprendizajes útiles para la vida, enseña a trabajar con rigor, hay que calcular bien las cantidades, repasar la receta, comprobar los resultados.

Con frecuencia aparece algún cenizo en el horizonte que ante un postre buenísimo lo único que se le ocurre decir es ¡lo que debe engordar eso! Aparte de que no engordan los alimentos, engorda el exceso de ellos y la falta de ejercicio, el postre es algo que se consume en una cantidad moderada por su situación final de la comida, pero además un postre dulce es algo que se toma en momentos estelares, una vez por semana o dos si hay alguna celebración. Esa intervención esporádica no desestabiliza.

Afirmo que es ciencia: supone dosis de rigor, de experimentación del comportamiento de los ingredientes ante los distintos modos de actuar. Y es arte porque manifiesta creatividad y porque contiene un mensaje mas allá de de lo que aprecian los sentidos, de la misma manera que una canción trasmite un mensaje.